Revista-SCLECARTO-Nº1-2019 - Flipbook - Página 35
Fracturas patológicas: generalidades y particularidades de las de causa tumoral
Figura 3. Fractura patológica sobre un quiste óseo simple en el extremo proximal del
femur (a). Se realizó curetaje simple y relleno con homoinjerto esponjoso y estructural, con
placa atornillada de refuerzo (b). A la derecha, control radiográfico un año después de la
intervención (c).
Figura 5. Fractura patológica (flecha) sobre quiste óseo simple en la metáfisis proximal del
húmero en un varón de 6 años de edad (a). Se observa el típico signo de la «hoja caída»
(círculo). Se trató ortopédicamente y la fractura consolidó (b). Cuatro años más tarde la
lesión migró caudalmente (c) y, 3 años más tarde, quedó como quiste residual (d).
en este escenario prima el hecho de que hay que estar
seguros del diagnóstico de la enfermedad de base.
Podría ser el caso de una fractura patológica del fémur
en un niño con un supuesto quiste óseo en el que
realizamos una Þjación sin biopsia previa.
3. Tratamiento de la lesión
Consolidada la fractura, el tratamiento del tumor
depende del tipo del que se trate: benigno (inactivo,
activo o agresivo), maligno primitivo (hematológico o
no hematológico) o metastásico.
Tratamiento de tumores óseos benignos
El tratamiento de un tumor óseo benigno que ha
tenido una fractura patológica que ya ha consolidado
podría ser la simple observación en casos en los que se
sabe que son espontáneamente involutivos o que no
tienen riesgo de complicarse con nuevas fracturas porque
el callo de fractura ha aumentado su solidez (Figuras 4 y
5)(35). La curación espontánea de un tumor óseo benigno
después de una fractura es controvertida en quistes óseos
simples, estimándose que ocurre en el 15% de los casos(30).
Curiosamente, no se ha referido en el caso de Þbromas no
osiÞcantes, cuando estas lesiones sí pueden involucionar de
forma espontánea sin fractura(4).
El tratamiento quirúrgico después de la consolidación
de la fractura puede ser preferible u obligado. Preferible en
tumores óseos inactivos o activos con riesgo de fracturas
iterativas(30,36); y obligado en tumores óseos benignos
Figura 4. Encondroma de la falange proximal de un dedo de la mano antes (a) y después
de que se produjera una fractura patológica (b). Sin duda en el diagnostico de benignidad
tumoral se realizó un tratamiento conservador de la fractura (c), con un buen resultado
radiográfico (d) y clinico (e) un año después, decidiéndose la observación del tumor.
Figura 6. Fractura patológica sobre quiste óseo aneurismático en una mujer de 42 años (a).
La fractura, previamente biopsiada, se trató ortopédicamente y, una vez consolidada (b), se
trató con curetaje agresivo, fenol, relleno con cemento y fijación con placa atornillada (c).
agresivos (Figura 6). En aquel subgrupo de pacientes,
cuando el riesgo de recidiva sea pequeño, estaría indicado
un procedimiento intralesional seguido del relleno con algún
tipo de sustitutivo óseo, preferiblemente injerto. En las
formas agresivas habría que valorar la posibilidad de una
resección en bloque. En los tumores de células gigantes,
paradigma de estos casos, el tratamiento es controvertido(31),
si bien parece que su demora en espera de la consolidación
de la fractura no aumenta el riesgo de complicaciones(31). No
obstante, en los casos en estadio 3 de Campanacci, incluso
con protocolos de Denosumab como terapia neoadyuvante,
se podría considerar una resección en bloque intraarticular
de forma precoz una vez ocurrida la fractura(31).
Tratamiento de tumores óseos malignos primitivos
no hematológicos
En general, una fractura patológica en un tumor
óseo maligno primitivo no hematológico, generalmente
un osteosarcoma (Figura 7), condrosarcoma (Figura
2) o sarcoma de Ewing (Figura 8), es un evento de mal
pronóstico de tratamiento difícil y controvertido (Tabla 6
(10,13,19,24)
. Teóricamente la fractura diseminaría localmente
el tumor por el hematoma y facilitaría las micrometástasis,
comprometiendo el tratamiento local conservador y el
pronóstico de la enfermedad. También podría ser que
el empeoramiento pronóstico no se debiera al hecho de
la fractura sino a que esta fuera un signo de una mayor
agresividad tumoral(9).
Revista Sclecarto- N.º 1 - Año 2019 - 35