Revista-SCLECARTO-Nº1-2019 - Flipbook - Página 55
El cotilo de impactación integrip en las artroplastias de cadera
DISCUSIÓN
El periodo de seguimiento es corto, los datos obtenidos
muestran la estabilización deÞnitiva del cotilo integrip a
las doce semanas de su implante. Recientes estudios(19)
han demostrado que la migración precoz es un buen signo
predictor de deslizamientos tardíos, las cúpulas estables o
con migraciones menores de 2 mm durante los dos primeros
años tienen una mejor supervivencia con diferencias
estadísticamente signiÞcativas. Cuando la Þjación de la cúpula
se consigue los resultados clínicos y radiográÞcos son incluso
superiores a las cúpulas cementadas en similares períodos
de seguimiento(20, 21).
La Þjación adicional con tornillos es ampliamente utilizada
en muchos diseños(8). Ciertos estudios(22) no encuentra
alteraciones a los siete años del implante con la utilización
de tornillos. Es cierto que otros autores(23) demuestran que
la colocación de tornillos disminuye efectivamente los micro
movimientos en el lugar de su introducción, pero tiende a
aumentarlos en el lado opuesto, cambiando las fuerzas de
compresión. Para nosotros, la asociación de tornillos solo
debería realizarse cuando es absolutamente necesaria
cuando no existe Þjación inicial de pres Þt, o no vencemos
el miedo que nos imponen cotilos de bajo rendimiento
de presión del hueso En nuestra experiencia la asociación
de tornillos ha ido disminuyendo con el paso del tiempo,
seguramente por la mayor conÞanza que los cirujanos van
adquiriendo con el sistema de simple impactación incluso en
acetábulos displásicos y o postraumáticos. Para obtener el
máximo contacto entre la cúpula y la superÞcie ósea y una
óptima estabilidad se ha recomendado la utilización de una
cúpula sobredimensionada de 1 a 3 mm mayor que la última
fresa acetabular utilizada que nos asegura la estabilización
del implante pero existe la posibilidad de producir fracturas
en el acetábulo(24). Parece que la técnica de impactación a
presión puede favorecer el crecimiento óseo en la superÞcie
protésica permitiendo un íntimo contacto entre implante y
hueso evitando micro movimientos precoces que anularían la
ontogénesis. Actualmente se conoce que la microestructura
ideal de la periferia del implante serían poros de 100 a 400
micras de diámetro con un soporte de aleación de titanio con
metal trabecular(15). Para una correcta sujeción de la cúpula
precisamos suÞciente contacto inicial, más de tres cuartos
de contacto, una estabilidad inmediata del componente
protésico y adecuada transferencia de fuerzas desde el
implante al hueso receptor que nos ofrecen los insertos en
torno a los 40 de oblicuidad y 20 o 30º de anteversión)(15, 25)
se cumplen adecuadamente con ese sistema de Þjación y ese
sistema no hand(26).
Debemos reconocer que las cúpulas hemisféricas previas
introducidas en una cavidad también hemisférica, la cavidad
cotiloidea, no ofrecían la estabilidad necesaria para producir
una suÞciente osteointegración(27). Por ello los diseños de
cúpulas impactadas disminuyen su tamaño perdiendo la
hemiesfericidad.
A través de la impactación a presión se pretende un
buen contacto en toda la superÞcie protésica, mientras que
con los tornillos se busca una deÞnitiva estabilidad primaria
rotacional. Una condición necesaria para la utilización de este
tipo de cúpulas es que exista un soporte óseo suÞciente en
tres cuartos del acetábulo(28).
En otros tiempos existía cierta discusión en los
denominados casos límites en acetábulos displásicos, en
coxartrosis secundarias a fracturas cotiloideas o con defectos
óseos en cirugía de revisión. En estos casos se recomendaba
la aposición de injertos en sus diferentes formas y la Þjación
suplementaria con tornillos para estabilizar precozmente
el, no obstante, en estos momentos con los metales
trabeculares hemos hecho frente a estos problemas con
absolutas garantías.
Cuando cúpula y cavidad hemisférica cotiloidea, no
ofrece la estabilidad necesaria para producir una suÞciente
osteointegración adecuada con una cobertura superior al 60%
podemos recurrir al uso de tornillos o cotilos multiloculados
que permitan mediante tornillos sujeción suÞciente(9) para
la utilización de este tipo de cúpulas en casos limite, debe
existir un soporte óseo suÞciente superior al 60 % en todo el
acetábulo(28).
En defecto masivos acetabulares, aquellos que afectan a
más del 50% del área de este y o distorsionan el acetabular o
presentan daño de las columnas o discontinuidad pélvica son
Indicación para los sistemas de augmentación, discutiendo
aloinjertos estructurales o en partículas, cup cage u otros
sistemas que superan a las cúpulas de metales trabeculares.
Por ello en otros tiempos no se indicaban ante
acetábulos displásicos donde era imposible conseguir un
soporte semiesférico, en coxartrosis secundarias a fracturas
cotiloideas con defectos óseos importantes o en cirugía
de revisión(30, 31). Hecho que hoy en día con los sistemas de
Þjación trabecular con cotilos menores de un tercio de esfera
ayudados por tornillos de Þjación primaria, no impiden en
nuestro criterio su utilización.
Conseguida la estabilidad inicial con estos denominados
sistemas no hand debería perseguirse la estabilidad deÞnitiva
que se alcanza en torno a las doce semanas. Para ello las
cúpulas de moderno diseño tienen una microestructura de
superÞcie trabecular.
Tenemos ya suÞciente experiencia tanto clínica como
experimental sobre las ventajas de la trabeculación, aunque
en los inicios el uso fue reservado para los pacientes
jóvenes(32). Se sabe que el metal trabecular «rellena» espacios
de hasta 2 mm entre el implante y el hueso y su capacidad
osteoconductora(33, 34) demuestran la conveniencia de este
recubrimiento en las cúpulas acetabulares, encontrando
que esta alternativa produce una signiÞcativa reducción en
la migración rotacional y en la presencia de radiolucencias
periprotésicas.
Se han realizado estudios de medición de materiales en
sangre, en general, referidos al cromo cobalto que han de
exportarse al tantalio y al titanio(35).
Posiblemente, superados los problemas de estabilización
con los modernos metales trabeculares, la próxima década
pondrá, el foco de atención de los cirujanos ortopédicos en
cómo los cirujanos realizarán sus intervenciones, teniendo
más en cuenta los resultados referidos por los propios
pacientes y con tendencia a incluir en todos los estudios la
planiÞcación, la disminución del sangrado transfusión ahorro
de sangre y anticoagulación, la prótesis de cadera en el
adulto joven, la tromboproÞlaxis, las estrategias planiÞcación
rehabilitación y estilo de vida(36).
CONCLUSIÓN
Concluimos que el metal trabecular con su estructura
nanotexturada supone un buen anclaje inicial para los
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