Revista-SCLECARTO-Nº2-2020 - Flipbook - Página 10
Corrección de deformidad de tibia por epiÞsiodesis proximal secundaria a fractura distal
año con una evolución progresiva y que limita su actividad
deportiva y, de forma más reciente, la marcha. Presenta
un antecedente traumático con fractura de tibia y peroné
distales en la misma pierna 5 años antes.
En la exploración física destaca una discrepancia de
longitud de miembros inferiores, siendo el miembro inferior
izquierdo más corto. Además, presenta un recurvatum
de la rodilla izquierda de 30º (Þg. 1). La exploración de los
ligamentos cruzados no denota ninguna alteración pero sí
presenta un bostezo leve con el valgo forzado.
Figura 1. Recurvatum de aproximadamente 30o explorado previamente a la intervención.
La telemetría en carga muestra una alteración del eje
en valgo de 11º de la rodilla izquierda (6o en la derecha) y
conÞrma la discrepancia de miembros inferiores de 27 mm
a expensas de un acortamiento de la tibia izquierda respecto
a la contralateral (Þg. 2). En la proyección lateral de rodilla
en carga puede observarse un ángulo epiÞsio-diaÞsario (AED)
proximal de 103º, siendo 18º más del AED normal (85º) (Þg. 3).
Se completó el estudio mediante tomografía
computarizada (TC) y resonancia magnética (RM) para realizar
el planteamiento quirúrgico de corrección. La TC evidencia la
presencia de un cierre Þsario precoz a nivel de tibia proximal
medial que condiciona la deformidad que nos ocupa. En la
RM se descarta la lesión de ligamentos cruzados, ligamentos
colaterales o meniscos.
Contamos, por tanto, con una deformidad angular
biplanar que produce un genu valgo leve, una discrepancia
de longitud de 27 mm y un recurvatum del platillo tibial, que
presumiblemente es el que condiciona la mayor parte de la
clínica del paciente, en un hueso prácticamente maduro. Tras
el estudio de la deformidad y determinación del ápex de la
misma (Þg. 4), se estimó como tratamiento más adecuado
una osteotomía metaÞsaria de apertura anterior con una
corrección intraoperatoria de la inclinación del platillo tibial
y una corrección progresiva de la longitud tibial mediante la
implantación de un clavo intramedular y un Þjador externo
monotubo medial para el alargamiento progresivo mediante
distracción de la osteotomía, técnica ya descrita con buenos
resultados (3). Mediante este sistema híbrido, el uso del clavo
intramedular nos permite disminuir el periodo de Þjación
externa y permitir una carga más precoz. Dado que el ápex
de la deformidad se encuentra a nivel Þsario, se realiza la
osteotomía inferior a la tuberosidad tibial anterior, con el Þn
de respetarla y permitir el implante de los pines proximales.
10 - Revista Sclecarto- N.º 2 - Año 2020
Figura 2. Telemetría de MMII y ejes anatómicos de fémur y tibia. Muestra un valgo en rodilla
izquierda de 11º y de 6º en rodilla derecha. También puede apreciarse la discrepancia de
longitud.
Al no coincidir el nivel de la osteotomía con el ápex real de la
deformidad, la corrección angular condiciona una traslación
anterior a nivel de la osteotomía.
En primer lugar se realizó una osteotomía suprasindesmal
de peroné para permitir el alargamiento y se implantó un
tornillo transindesmal para evitar la desestabilización de la
articulación tibioperonea distal. Los pines proximales del
Þjador se implantaron por encima del nivel de osteotomía
en el eje diaÞsario ideal para conseguir el AED deseado.
De esta forma, al hacer coincidir su eje con el de los pines
distales, también alineados al eje diaÞsario de la tibia distal,
se consigue la corrección de la deformidad en este plano.