Revista-SCLECARTO-Nº2-2020 - Flipbook - Página 11
Corrección de deformidad de tibia por epiÞsiodesis proximal secundaria a fractura distal
Figura 3. Ángulo epifiso-diafisario proximal de tibia izquierda de 103º,
que condiciona la caída anterior del platillo tibial y el genu recurvatum.
Figura 4. Determinación del ápex de la deformidad: punto de corte de los ejes diafisarios
trazados en función de los ángulos epifiso-diafisarios proximal (amarillo) y distal (naranja)
teóricos o ideales.
Posteriormente, se implantó un clavo intramedular con único
encerrojado proximal (Þg. 5). La corrección del recurvatum
puede observarse en el postoperatorio inmediato (Þg. 6).
Mediante el Þjador externo monotubo permitió realizar
un alargamiento progresivo mediante distracción de la
osteotomía a razón de 0.75mm/día, de forma que la corrección
de la discrepancia se completó entre la 5ª y la 6ª semana tras
la intervención. A las diez semanas se realizó la retirada del
Þjador externo y se encerrojó el clavo intramedular a nivel
distal de forma estática (Þg. 7).
La retirada del tornillo transindesmal se realizó más
tarde de lo planiÞcado por motivos académicos del paciente,
realizándose en la semana 20 post corrección, momento en
Figura 5. Determinación del punto de osteotomía y del plano de implantación de los
pines del fijador externo (A). Osteotomía de apertura anterior que corrige la caída articular
proximal de la tibia al alinear los ejes de los pines proximales y distales (B). Enclavado
endomedular anterógrado de tibia (C).
Figura 6. Controles postquirúrgicos tras la primera intervención e imagen del miembro intervenido, sin el genu recurvatum mostrado anteriormente.
Revista Sclecarto- N.º 2 - Año 2020 - 11