Revista-SCLECARTO-Nº2-2020 - Flipbook - Página 78
Lesión cervical traumática. A propósito de dos casos
Los objetivos del tratamiento en la patología traumática
cervical incluyen un retorno a la arquitectura de la columna
cervical, recuperación de la integridad funcional de la médula
espinal y la prevención de la discapacidad secundaria.
Sin embargo, hasta la fecha, el tratamiento no ha sido
completamente estandarizado.
Figura 7
pasen desapercibidas, siendo fundamental la utilización de
pruebas de imagen más especíÞcas en pacientes de riesgo.
A pesar de ello, se ha demostrado que la radiografía simple
en proyección lateral, donde podemos apreciar la alineación
de las columnas según criterios de Denis (Figura 8), es
fundamental para valorar signos de inestabilidad (Observar
Þgura 4 con pérdida completa de alineación vertebral).
El entender la estabilidad de la columna desde el punto
de vista de los criterios de Denis ha supuesto un gran
avance diagnostico-terapeútico, tanto por su fácil manejo
como por su buena Þabilidad intra e interobservador.
Para entenderlo, describe las unidades funcionales que
contribuyen a la estabilidad de la columna vertebral,
dividiéndola biomecanicamente en tres columnas, y el efecto
desestabilizador de sus lesiones, de manera que la disrupción
de 2 o más columnas resultará en una conÞguración inestable.
La intervención del cirujano en esta patología se puede
considerar en dos etapas: a) Reducción, que se podrá
realizar de forma cerrada o quirúrgica cuando la anterior no
sea posible, y b) Estabilización tanto externa como interna
cuando sea necesaria.
Se acepta que las luxaciones de la columna cervical
deben reducirse en el periodo de tiempo mínimo posible, lo
cual supone un gran impacto en la recuperación neurológica
del paciente. La forma más comúnmente utilizada ha sido
la reducción cerrada seguida de colocación de elementos
de tracción progresiva. Estos pacientes deben ser vigilados
estrechamente mediante exploración neurológica periódica,
de manera que suspenderemos la reducción cerrada en caso
de aparecer nuevos déÞcits neurológicos o empeoramiento
de los previos. Se recomienda la posterior realización de
Resonancia Magnética, tanto si la reducción no ha sido
satisfactoria como si lo ha sido, con el objetivo de descartar
patología acompañante.
En caso de no obtener una correcta reducción facetaria
cerrada, se realizará una reducción abierta. Si la reducción
ha sido satisfactoria, valoraremos el tipo de estabilización
a llevar a cabo. En el caso de luxaciones unilaterales,
éstas pueden ser estables tras la reducción y solucionarse
tras inmovilización bajo vigilancia. En caso de luxaciones
bilaterales, el tratamiento estándar será la estabilización
quirúrgica.
La reducción anterior por sí sola se ha utilizado
comúnmente debido a su baja tasa de lesión iatrogénica
junto al hecho de poder lograr fácilmente la descompresión
con la observación directa de la patología anterior si fuera
necesaria. Su uso progresivo ha hecho que evolucione hasta
el empleo incluso para la estabilización en caso de lesiones
posteriores. Sin embargo, algunos autores informaron
que por sí sola tiene una tasa de fusión más baja con
peores resultados en luxaciones bilaterales o lesiones de
la columna cervical con inestabilidad grave, así como una
potencial problemática hacia la cifosis postoperatoria.
La reducción abierta posterior se considera una buena
alternativa sobre todo en los pacientes con fractura posterior
o compresión asociada con la luxación. Sin embargo, el
enfoque posterior por sí solo puede añadir cierto riesgo de
deterioro neurológico en pacientes con compresión anterior
y menos probabilidades de restaurar la lordosis cervical. El
abordaje combinado proporcionará una Þjación interna más
estable, aumentando la tasa de fusión ósea y siendo útil para
restaurar la alineación cervical y descompresión neuronal. Sin
embargo, los beneÞcios del mismo deben sopesarse frente al
riesgo de una cirugía adicional y el aumento de la morbilidad
relacionada con cada vía aislada, así como el aumento del
coste quirúrgico(2).
Figura 8
78 - Revista Sclecarto- N.º 2 - Año 2020
En los últimos años se ha prestado mayor atención a la
asociación entre la luxación facetaria y herniación traumática
de disco, siendo descrita en la literatura una incidencia de
asociación de hasta el 40% en casos de luxación unilateral y
80% en bilaterales. El intento de reducción cerrada o abierta
dorsal puede resultar en este caso en secuelas neurológicas