Revista-SCLECARTO-Nº2-2020 - Flipbook - Página 9
CORRECCIÓN DE DEFORMIDAD DE TIBIA POR EPIFISIODESIS
PROXIMAL SECUNDARIA A FRACTURA DISTAL
Autores: R. Hidalgo Bilbao, E. Benito Sancho, A. Delgado González, J.J. Morales Viaji,
G. Criado Albillos, M. E. López Díez.
COMPLEJO ASISTENCIAL UNIVERSITARIO DE BURGOS
RESUMEN
Introducción: Existen múltiples causas por las que
un esqueleto inmaduro puede presentar una deformidad
angular en un hueso largo. Aunque se describen resoluciones
espontáneas, cuando el origen es un cierre Þsario parcial,
la deformidad tiende a aumentar, haciendo necesario la
actuación sobre la misma.
Caso clínico: Varón de 16 años. Presenta una deformidad
biplanar a nivel de tibia proximal izquierda causada por
un cierre Þsario proximal con el único antecedente de
una fractura de tibia distal 5 años antes. Presenta una
discrepancia de 27 mm, genuvalgo de 11º y un recurvatum
de 30º. Tras el estudio de la deformidad es sometido a una
corrección quirúrgica híbrida, centrada en restaurar el la
orientación articular proximal de la tibia y la discrepancia
de longitud. Los resultados clínicos y radiológicos fueron
satisfactorios al año de la cirugía.
Conclusión: La corrección de deformidades angulares
de miembros inferiores requieren un estudio minucioso del
origen y la localización de la deformidad, así como un análisis
mecánico de la extremidad, de forma que la intervención
se dirija a restaurar la anatomía de la forma más simétrica
posible con el Þn de reducir la limitación que pueda causar
al paciente.
SUMMARY
Introduction: There are multiple causes of angular
deformity affecting immature long bones. Although it has
been described spontaneous resolution in some cases,
when the deformity originates from a partial epiphysiodesis,
it tends to increase in severity, so it becomes necessary to
propose an intervention.
Case report: Male, 16 years old. He has a proximal tibia
deformity secondary to a post traumatic partial epiphysiodesis:
27 mm lenght discrepancy, 11o genuvalgo; 30o recurvatum.
After a correct analysis of the deformity and therapeutic
assessment, the patient underwent mixed surgical correction
(intraoperative and progressive postoperative correction),
focused on articular orientation restoration of the tibia
and limb lengthening. Radiological and clinical results were
successful, so that one year post-operatively the patient
presented no limitation for reintroduction to sport.
Conclusion: Angular deformity correction requires
careful study of the origin and location of it, as well as a
mechanical analysis of the limb shaft, in order to restore the
bone anatomy and reduce the functional limitations of the
patient.
CORRESPONDENCIA:
Rodrigo Hidalgo Bilbao
Complejo Asistencial Universitario de Burgos.
Dirección postal: Calle Parral, N71, 09006 (Burgos)
E-mail: rodrigo.hidalgo.bilbao@gmail.com
INTRODUCCIÓN
Las deformidades angulares (DDAA) constitucionales
requieren seguimiento durante el periodo de crecimiento pero,
en muy raras ocasiones, requerirán intervención quirúrgica.
Cuando las DDAA son adquiridas la decisión terapéutica
dependerá del estado de las Þsis del hueso afectado y del
crecimiento potencial esperable. Unas Þsis funcionantes en
un niño con suÞciente crecimiento remanente inclinarán la
balanza hacia una actitud expectante (1).
Las DDAA postraumáticas en ocasiones se desarrollan
de forma secundaria a una afectación Þsaria, a través de
epiÞsiodesis parciales que darán lugar a un desequilibrio en el
crecimiento del hueso afectado y alteraciones a nivel articular.
Es en estos casos en los que es más probable que el paciente
requiera algún tipo de intervención quirúrgica para corregir
la deformidad angular, dependiendo del momento en el que
se detecta dicha deformidad: si se espera un crecimiento
suÞciente están indicadas técnicas que involucren a la Þsis
como cierres parciales o desepiÞsiodesis (Langenskiöld); en
adolescentes con poco crecimiento remanente las técnicas
estarán encaminadas a la distracción Þsaria u osteotomías
correctoras en pacientes más mayores (2).
Por tanto, el planteamiento terapéutico en estos casos
debe tener en cuenta numerosos aspectos: severidad y
localización de la deformidad, estado de madurez esquelética,
y repercusión clínica. Una vez tomada esta decisión, es
indispensable una minuciosa planiÞcación de la técnica a
realizar, teniendo en cuenta la imprevisibilidad de aquellas
que involucren de forma directa a las zonas de crecimiento
del hueso.
Dado el estado de madurez esquelética del caso que
presentaremos a continuación, la indicación quirúrgica
planteada fue la de corrección mediante osteotomía. Dentro
de esta técnica debe plantearse también la indicación
de corrección aguda (intraoperatoria) o progresiva
(postquirúrgica) según factores como la severidad de la
deformidad o la localización de la misma, ya que la primera
modalidad, si bien corrige la deformidad en el propio acto,
puede producir lesiones neurovasculares en determinadas
deformidades y regiones (valgo de tibia proximal) (1).
CASO CLÍNICO
Nuestro paciente es un varón de 16 años, de complexión
atlética y aÞcionado al deporte. ReÞere sensación de
inestabilidad de rodilla izquierda desde hace más de un
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