Revista-SCLECARTO-Nº3-2021 - Flipbook - Página 30
Hidatidosis. Experiencia en nuestro medio
Caso clínico 3:
Paciente de 63 años de edad, con antecedente personal
de quiste hidatídico pulmonar intervenido hace 40 años,
que acude en 2001 a urgencias por tumoración de 20x8
cm en región lateral externa de cuadrante superior de
muslo izquierdo de un mes de evolución, sin antecedente
traumático, con Þstulización y salida de material de
características purulentas, sin clínica sistémica acompañante.
Ingresa con diagnóstico provisional de absceso, realizándose
intervención quirúrgica mediante desbridamiento, drenaje y
antibioticoterapia, enviándose material extraído para estudio
y recibiendo el diagnóstico deÞnitivo de quiste hidatídico.
Se descarta tratamiento quirúrgico actual, decidiéndose
tratamiento mediante quimioterapia combinada con
praziquantel y albendazol.
Caso clínico 3:
El paciente presenta buena evolución hasta el momento
actual, que aparece recidiva de tumoración de características
similares a la previa y en misma localización. Se realiza
resonancia magnética en marzo de 2021 que indica la
presencia de quiste hidatídico roto entre tensor de la fascia
lata y musculo recto anterior con dos trayectos Þstulosos a
piel, drenando material quístico (vesículas hijas) de las que
aportamos imagen (Imagen 5). Y un segundo quiste localizado
entre los vientres musculares de recto anterior, sartorio y
vasto interno.
Imagen 4. Vesículas Hijas de drenaje
de paciente del caso numero 5.
Imagen 5. Resonancia magnética en 2021 con quistes en musculatura proximal de miembor inferior izquierdo.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
La hidatidosis ósea, aunque infrecuente, constituye una
de las manifestaciones más graves de esta enfermedad(1).
El largo periodo de tiempo que el paciente permanece
asintomático diÞculta su diagnóstico y a menudo, este se hace
cuando las lesiones son extensas, diseminadas o generan
complicaciones, siendo un porcentaje no despreciable de
pacientes diagnosticados tras cirugía inicial(4), como ha
ocurrido en algunos de los casos expuestos.
La localización ósea más frecuentemente afectada en
la bibliografía consultada es la vértebra, en particular las
de la región torácica, seguida de la pelvis, fémur, humero
y tibia(2,3). Sin embargo, en nuestra muestra encontramos
una mayor prevalencia de lesiones pélvicas (37,5%), seguidas
de cerca por la afectación lumbar (25%) y de partes blandas
(25%).
Esta localización especíÞcas de las lesiones se explican por
la facilidad que los quistes ¨desnudos¨, así denominados por
no formar una reacción conjuntiva en el hueso, encuentran
en el hueso esponjoso para llevar a cabo su acantonamiento
y expansión. Aquí, obtienen un medio ideal para nutrirse y
progresar, provocando una parasitosis difusa, sin límites
claros entre el hueso sano y el hueso enfermo, dando
lugar a zonas de necrosis ósea (por factores mecánicos y
toxihidatídicos) y pequeños secuestros óseos a su paso, a
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medida que buscan un trayecto para avanzar a través de la
estructura ósea trabecular. Al llegar al perióstio, penetran él,
invadiendo partes blandas y huesos contiguos(5).
Las manifestaciones más frecuentes, descritas por
Cagnoli(5) y vigentes en la actualidad como se comprueba
en nuestra muestra, son secundarias a las complicaciones
derivadas de su efecto masa, compresión local y destrucción
ósea: fracturas patológicas tras un esfuerzo de baja
intensidad, síndrome tumoral por una afectación extraósea,
síndrome doloroso tras la sobreinfección de un foco,
dolores difusos periarticulares e incluso artritis franca por
la afectación articular y el llamado pseudomal de Pott en las
lesiones que afectan al canal medular.
Las imágenes osteolíticas multiloculares, con límites poco
claros y ausencia de reacción perióstica en la radiografía
son características, y en caso de sospecha debemos recurrir
al TAC/RNM ya que son los métodos de elección que nos
permiten diagnosticar y cuantiÞcar la extensión de las
lesiones a tejidos blandos o canal medular y un posterior
seguimiento de la respuesta al tratamiento de las mismas(5,6).
Existen métodos indirectos de diagnósticos a partir
de marcadores serológicos, indicados para el cribaje de
portadores asintomáticos en población de alto riesgo(7).
El tratamiento de elección, en los casos en los que sea
posible, es la extirpación quirúrgica de las lesiones, algo