Revista-SCLECARTO-Nº3-2021 - Flipbook - Página 34
Tratamiento del osteoma osteoide mediante radiofrecuencia guiada por tac
Figura 3. Osteoma osteoido en cuboides.
de forma que la termoablación está considerada como el
tratamiento de elección actualmente(4).
El procedimiento se realiza en la sala de TAC, siempre
con la presencia de un anestesiólogo. Algunos autores
deÞenden que la anestesia local puede ser suÞciente para
el procedimiento (5). En nuestro caso se utilizó anestesia
raquídea en el 76,9% de pacientes, en base a la localización,
siendo estos pacientes aquellos que presentaban osteomas
osteoides en fémur y tibia. Una vez anestesiado el paciente, se
obtienen imágenes de TAC multiplanares para la localización
de la lesión y para el abordaje correcto de la misma. Se
introduce la cánula hasta situarla en el nidus (Þgura 5) y se
realiza nueva imagen TAC para corroborar la localización
correcta de la misma y la posterior necrosis inducida por
termocoagulación(4).
Figura 4. Osteoma osteoido en 4º metatarsiano.
Figura 5. introducción de la cánula hasta situarla en el centro del nidus.
en la RMN deben correlacionarse siempre con la clínica del
paciente y la radiografía o TAC, porque una evaluación aislada
de la misma conlleva errores frecuentes.
En cuanto al tratamiento del osteoma osteoide, es
importante la individualización de los pacientes. En el
tratamiento quirúrgico clásico, basado en la resección y
curetaje, se han descrito recurrencias tras la intervención
debido a la resección incompleta del nidus. Debido a este
hecho y a la presencia en ocasiones de lesiones en sitios
de difícil acceso, surgió el tratamiento con radiofrecuencia
percutáneo, lo que consiguió eliminar las complicaciones
de una cirugía abierta en aquellos pacientes con osteoma
osteoide sintomático. Según demuestran ciertos estudios(5), es
una técnica costo-efectiva, capaz de reducir las recurrencias,
el tiempo de hospitalización, así como el tiempo de cirugía,
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No se describieron complicaciones durante el
procedimiento de ninguno de los pacientes de nuestra serie.
En cuanto a las posibles complicaciones, está descrito que
aquellos pacientes con localización a nivel de fémur proximal
no presentan riesgo de complicación con quemaduras
cutáneas ni con daños en estructuras neurovasculares
vecinas, debido a la profundidad de la cadera(7). Sin embargo,
sí que existe un riesgo de necrosis avascular de fémur
y fractura por fragilidad. Por lo tanto, algunos autores
recomiendan en estos pacientes tres meses de restricción
de actividades físicas intensas y carga parcial durante seis
semanas(7,8).
En cuanto a las recurrencias tras el tratamiento con
radiofrecuencia, en nuestra serie solo hubo un paciente
que presentó recidiva. En general, las tasas de éxito con la