Revista-SCLECARTO-Nº3-2021 - Flipbook - Página 45
XXX.
EFECTIVIDAD DEL TRATAMIENTO
CON PRP
EN LA ARTROSIS
DE RODILLA
Autores: XXX
SERVICIO Ana
XXX Zabalza Peláez, Maria Bragado Gonzalez,
Autores: Gregorio de Jesús Labrador Hernández,
Sergio Chávez Valladares, Gonzalo Martínez Municio, Aurelio Vega Castrillo, Miguel Ángel Martín Ferrero.
SERVICIO DE CIRUGÍA ORTOPÉDICA Y TRAUMATOLOGÍA. HOSPITAL CLÍNICO UNIVERSITARIO DE VALLADOLID.
CORRESPONDENCIA
goyox56@hotmail.com
RESUMEN
La artrosis u osteoartritis (OA) es una enfermedad
degenerativa crónica, incapacitante. El manejo puede ser
conservador o quirúrgico. El tratamiento conservador está
indicado en la gonartrosis sintomática no quirúrgica sin
respuesta a tratamiento analgésico y antinßamatorio, y en
aquellos donde este contraindicada la cirugía. El tratamiento
con el Plasma Rico en Plaquetas (PRP) es una opción capaz
de regenerar los tejidos lesionados mejorando la calidad
de vida de las pacientes y de disminuir la necesidad de
procedimientos quirúrgicos.
Esencial de material y métodos. Demostrar la efectividad
del tratamiento con PRP en una serie de 150 pacientes con
gonartrosis
Hallazgos principales. Encontramos una disminución
signiÞcativa del dolor, de la rigidez y una mejoría signiÞcativa
de la función articular en pacientes tratados con PRP
intraarticular, sin presencia de complicaciones asociadas.
Conclusiones. La inÞltración intraarticular con PRP
puede ser una herramienta útil y segura como tratamiento
sintomático de pacientes con artrosis de rodilla refractaria a
tratamiento higiénico-dietético y farmacológico.
INTRODUCCIÓN
La artrosis es una enfermedad crónica degenerativa,
produce el fracaso de una articulación que es incapaz de
soportar esfuerzos normales al debilitar el cartílago de
la misma(1). Es la patología crónica más frecuente de las
articulaciones, causante de importante discapacidad y
dependencia y que genera un alto consumo de recursos.
Afecta predominantemente a mayores de 40 años, siendo
ligeramente más común en la mujer. Entre los factores de
riesgos destacan edad avanzada, antecedentes familiares
de artrosis, obesidad, traumatismo previos y deformidades
articulares. Pueden afectar todas las articulaciones, la rodilla
y la cadera son la más afectada.
La clínica se caracteriza por dolor, rigidez articular e
impotencia funcional. Dolor mecánico y crónico, intensidad
es leve-moderada y de comienzo insidioso; aparece al iniciar
los movimientos y mejora tras unos minutos, al igual que
la rigidez; cede con el reposo. El diagnóstico se realiza por
el cuadro clínico y con ayuda de la radiología. Se precisa de
radiología simple en AP (Bipedestación) y lateral. Los signos
radiológicos clásicos son estrechamiento de la interlínea
articular, osteoÞtos marginales, esclerosis subcondral y
deformidad ósea; no siempre existe correlación entre la
sintomatología y los hallazgos radiográÞcos. Los quistes
subcondrales son poco frecuentes.
Dentro de la artrosis de rodilla existen diferentes
clasiÞcaciones, entre ellas se encuentra la ClasiÞcación
Radiológica de la Artrosis de Kellgren y Lawrence; Grado
0: Normal, Grado 1: Dudoso estrechamiento del espacio
articula, posibles osteoÞtos. Grado 2: Posible estrechamiento
del espacio articular y osteoÞtos. Grado 3: Estrechamiento
del espacio articular, osteoÞtos moderados múltiples, leve
esclerosis, posible deformidad de los extremos de los huesos.
Grado 4: Marcado estrechamiento del espacio articula,
abundantes osteoÞtos, esclerosis grave, deformidad de los
extremos de los huesos(2).
El tratamiento de la artrosis de rodilla presenta varios
escalones. El primero son las modiÞcaciones higiénicosdietéticas, Þsioterapia, régimen habitual de actividades
y medidas ortopédicas incruentas. El segundo escalón lo
conforma el tratamiento analgésico por vía oral: paracetamol
(de elección) y AINES; en este segundo escalón también se
encuentran los fármacos sintomáticos de acción lenta para
la artrosis como el sulfato de glucosamina, el condroitín
sulfato o la diacereína cuya eÞcacia es cuestionable(3). En el
tercer escalón se encuentra el tratamiento farmacológico
intraarticular con inÞltraciones de corticoides, ácido
hialurónico, plasma rico en plaquetas y células madre
mesenquimales(4). El cuarto escalón, para casos severos, es
el tratamiento quirúrgico que incluye desde artroscopias
de limpieza hasta prótesis totales de rodilla, pasando por
osteotomías. En la actualidad no existe tratamiento curativo.
En pacientes con OA de rodilla se ha visto que el PRP, y
muchos mediadores activos biológicamente presentes en
este, ejercen efectos favorables sobre la homeostasis de los
tejidos articulares, como lo es un efecto condroprotector,
anabólico, antinßamatorio e inmunomodulador, generando
así una reducción del dolor y la rigidez articular mejorando
la funcionalidad(5).
Su efecto ha sido estudiado tanto en aplicación intrarticular
como en inÞltración directa sobre el hueso subcondral(5),
encontrándose una mejoría signiÞcativa tanto del dolor como
de la funcionalidad diaria. Los estudios in vitro e in vivo han
reportado que el PRP y factores de crecimiento como factor
de crecimiento epidérmico (EGF), factor de crecimiento de
la insulina (IGF-1) y factor de crecimiento derivado de las
plaquetas (PDGF) suprimen los macrófagos, Þbroblastos,
y los condrocitos por inhibición de la vía del NFkB (factor
nuclear potenciador de las cadenas ligeras Kappa de las
células B activadas) disminuyendo la respuesta inßamatoria
a nivel sinovial y del cartílago articular(5,6). La disminución del
dolor está proporcionalmente relacionada con la cantidad
de canabinoides endógenos presentes en el PRP, actuando
como ligandos de los receptores CB1 y CB2 de los condrocitos
y las células sinoviales en los pacientes con OA, generando
una reducción del dolor y la inßamación a través del sistema
canabinoide endógeno(5).
Revista Sclecarto- N.º 3 - Año 2021 - 45