Revista-SCLECARTO-Nº3-2021 - Flipbook - Página 70
Translocación radiocubital proximal en el niño. Revisión bibliográÞca
Imagen 1. Niña de 9 años que acude a otro centro hospitalario donde se objetiva luxación
posterior de codo izquierdo. Radiografías lateral y anteroposterior (A y B). Tras la reducción
cerrada en urgencias se realiza control radiológico (C y D) en el que pasa desapercibida una
translocación radiocubital proximal en la proyección anteroposterior (C).
al recuperar la correcta alineación de la articulación
cubitohumeral. También se han descrito otros síntomas
menos frecuentes como son parestesias y ligera pérdida de
fuerza en el territorio inervado por el nervio cubital(6,7).
DIAGNÓSTICO
El diagnóstico de la luxación convergente de codo ha de
ser precoz, pues un retraso en el mismo supone la demora
en el tratamiento y, como consecuencia, un aumento de
complicaciones y secuelas a largo plazo.
Es fundamental saber interpretar una radiografía
simple de codo, ayudándose de herramientas como la
línea radiocapitelar en la proyección lateral, que atraviesa
capitellum y cabeza del radio. Por otra parte, en la proyección
anteroposterior se observa una alteración de la normalidad
en la relación existente entre radio-capitellum y cúbitotróclea, desplazándose el radio sobre el cúbito hacia medial
hasta llegar a articular con la tróclea humeral. Además, se
puede acompañar de fracturas de cabeza y/o cuello radial,
así como de apóÞsis coronoides.
Existen otros métodos diagnósticos como son la
tomografía computarizada y la resonancia magnética,
cuyo uso no aporta beneÞcios claros frente a una correcta
interpretación de la radiología simple(8).
Por lo tanto, un buen examen físico acompañado de una
correcta interpretación radiológica, son los puntos cardinales
del diagnóstico precoz que inßuirán de manera decisiva en el
pronóstico de nuestro paciente.
TRATAMIENTO
Dependiendo del momento del diagnóstico podemos
encontrarnos con dos posibilidades terapéuticas, siendo por
un lado la reducción cerrada la mejor cuando establecemos
un diagnóstico precoz; y por otro lado, la reducción abierta
en casos en los que se interponen tejidos blandos o existen
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Imagen 2. A la llegada a nuestro centro, por persistencia de dolor, se identifica bloqueo de la
pronosupinación del antebrazo y alteración en la relación radio-capitelar y húmero-cubital.
Se procede a la reducción cerrada en quirófano y a la colocación de férula braquiopalmar
comprobándose, previamente, la correcta alineación de la articulación radiocubital proximal
(A y B). Tras la retirada de la férula, la paciente no presenta limitación de la pronosupinación
ni afectación de la flexo-extensión del codo (C y D).
lesiones óseas que necesitan osteosíntesis o interÞeren en la
reducción(8).
En cuanto a la reducción cerrada, se debe realizar
presionando directamente el cúbito y el radio (en cara medial)
a la par que traccionamos en supinación del antebrazo (1).
Si por otro lado es necesaria la reducción abierta, esta se
debe desarrollar bajo anestesia general, habiéndose descrito
distintos abordajes sin consenso(1,6). Para reducir la luxación
se debe ejercer presión sobre la cabeza radial con el brazo
en supinación, debiéndose reconstruir posteriormente la
avulsión del braquial anterior y el ligamento anular(1). Tras
ello, dependiendo del caso, puede ser necesario añadir o no
la Þjación interna si es que la translocación está asociada a
alguna fractura (sobre todo coronoides y cabeza/cuello de
radio)(5,9). En la mayoría de los casos es necesario asociar
2 agujas de Kirschner, o como alternativa, 2 tornillos
para estabilizar la cabeza del radio o incluso una aguja
intramedular ßexible retrógrada (con la ventaja de una
movilización precoz)(9).
Con respecto a la inmovilización posterior a la reducción
podemos encontrar varias opciones, siendo lo más frecuente
la colocación de una férula braquiopalmar manteniendo el
codo entre 3-4 semanas a 90º en posición neutra del antebrazo
permitiendo la cicatrización de las partes blandas(1,8,10). Otros
autores hablan de la posibilidad de mantener el antebrazo
en supinación durante 4 semanas o incuso 5 con ßexión
variable(8). Tras ello, se debe comenzar con la rehabilitación
con ejercicios pasivos y activos asistidos(10) (Imagen 2).
PRONÓSTICO Y COMPLICACIONES
El retraso en el diagnóstico está directamente relacionado
con malos resultados funcionales y limitación en la movilidad
del codo del niño, siendo por ello el factor más importante en
el pronóstico del paciente.